sábado, 13 de febrero de 2010

Algunos datos de Australia

Uno de ellos no se si el mas relevante pero desde luego afecta al medio ambiente es el del “no worries way of life”, si se pudiera medir en que país de los avanzados más ciudadanos hacen lo que entendemos por “lo que a uno le da la gana”, Australia quedaría muy aventajada sobre cualquier otro.

“Casual” pero que muy “casual” modo de vestir o de desvestirse según se mire, exhibiendo estupendos tatuajes o andando descalzos, horarios comerciales que en su mayoría cierran a las cinco, a veces a las cuatro como el chiringuito playero de Tamarama Beach en Sydney o como el Australian Centre for Photography, de esta misma ciudad, que entre semana abre a las 12 del mediodia, no hay prisas, son horarios democráticos a conveniencia de mayorías de clientes y sobre todo de trabajadores.

Hay una teoría sobre el mayor relajo en las islas, bueno pues si en las islas pequeñas suelen ir más “laid back” -salvo Japón porque en el Reino Unido la cup of tea o cup of coffe manchan muchos papeles y teclados en las oficinas- imagínate en una isla del tamaño de Australia a que punto llega el nivel de laxitud que no incumplimiento o pereza.

Tampoco abandono total, como herencia británica, es un país de clubes, cristiano, masón, rotario, RSL (la marina)… o en los numerosos “bares-hoteles” por muy verano que sea los reglamentarios vigilantes de seguridad no te dejaran pasar con chanclas y si pasas -he pasado en una ocasión- te advierten para que no se repita -me han advertido-. Es decir relajamiento sí, mucho, pero con un sentido de orden, que por ejemplo igualmente impide fumar en cualquier local cerrado y también en el entorno de muchos al aire libre, por ejemplo en el entorno del chiringuito playero que cerraba a las 4 de la tarde.

Hay “litroncillas” esporádicas que son perseguidas, a veces con señales prohibitivas, pero por supuesto nunca litronas colectivas.

Si te quieres emborrachar tienes tu casa, la de los amigos y los bares. Por la calle lo único que puedes es ir dando tumbos, se ven con frecuencia viandantes con dificultades en las noches de fines de semana.

La diversidad cultural les ha conducido a una permisividad que junto a la tolerancia incluye el respeto a los demás y un sentido de orden para que esa práctica se cumpla. Las excepciones las menos.

En la biblioteca de Adelaida tomé algunos datos que me parecieron de interés empiezo por los de la multiculturalidad.

Aparte del inglés que también hablarían los cada vez más numerosos ciudadanos de origen indio el porcentaje de personas que hablan una segunda lengua en casa se repartiría como sigue:

Chino : 2,3% ( 1,2% cantonés + 1,1% mandarín)

Italiano : 1,6%

Griego : 1,3%

Arabe : 1,2%

Vietnamita : 1%

Español : 0,5%

Tagalo : 0,5%

El reparto por religiones sería el siguiente:

Católica : 25,8%

Otras cristianas : 19,3%

Anglicana : 18,7%

Otras religiones : 5,6%

Sin religión : 18,7%

No dicen : 11,9%

Las que más han crecido respecto al estudio anterior -estos datos son todos del 2008 publicados en el 2009- han sido “el hinduismo” seguido de “sin religión” y el Islam, con crecimientos superiores al 20% en los tres casos.

Las que menos dentro del apartado de Otras cristianas, con caidas en torno al 10%, “Churches of Christ”, “Salvation Army” y “Unity Church”.

Antes de entrar en datos más demográficos o de la actividad económica, breve referencia al interés por el deporte y el turístico tanto en destinos favoritos como en países que le aportan mayor número de turistas.

El Footy sería el número uno con un 15,8% de seguidores porcentaje al que cabría unir los 9,3% que indican como su deporte favorito el seguimiento de la Liga de Rugby y un 4,3% la denominada Rugby Union.

Los caballos sería el segundo : 12,5%.

Deportes del Motor : 9,3%.

Cricket : 4,6%.

Futbol : 3,5%

Caballos con carro (estilo mallorquín) : 2,8%

Tenis : 1,7 %

Carreras de galgos : 1,4 %

Basket : 1,5 %

Balonmano : 1,2 %

Las carreras de caballos y las de galgos ocupan un lugar destacado en las apuestas, es característico de los hoteles-bares la disposición a lo largo de sus paredes de numerosas pantallas, algunas retransmitiendo eventos deportivos diversos, cricket, tenis recientemente con el Open de Australia… pero las más siempre con la evolución de las numerosas carreras de caballos que se celebran todo el país y en menor medida las de galgos que cuentan con un gran seguimiento como prueban estos datos y motivo de ocio para una pinta entre resultado y resultado.

Respecto a Turismo si la pregunta es ¿a dónde van los australianos?

Los destinos son por este orden y la cifra en miles a continuación:

Nueva Zelanda 864 ; USA 440 ; Reino Unido 412 ; Tailandia 288 ; China 251 ; Singapur 211 ; Fidji 202 ; Hong Kong 196 ; Indonesia 194 y Malasia 168.

Si nos preguntamos ¿Cuántos y de donde vienen a Australia?

La respuesta igualmente en miles :

Nueva Zelanda : 1.076 ; Reino Unido 734 ; Japón 651 ; USA 456 ; China 308 ; Corea 260 ; Singapur 253 ; Hong Kong 154 ; Malasia 150 y Alemania 148.

Australia tiene actualmente 22 millones de habitantes, más de la mitad en dos estados, New South Wales y Victoria.

En el censo de 2006 tenía 20.701.500 hab. Con la siguiente distribución, adjunto después del nombre del estado, el número de votantes en miles / número total de habitantes en miles.

New South Wales 4.420 / 6.817

Victoria 3.400 / 5.128

Queensland 2.560 / 4.091

Western Australia 1.290 / 2.059

South Australia 1.060 / 1.568

Tasmania 0.340 / 0.489

ACT (Canberra) 0.230 / 0.334

Northern Territory 0.110 / 0.210

Total 13.450 / 20.701

En el mismo informe se destaca la concentración urbana :

Sydney, 4.225.000 habs.

Melbourne, 3.593.000 habs.

Brisbane, 1.777.000 habs

Perth, 1.454.000 habs.

Adelaide, 1.123.000 habs.

Canberra, 324.000 habs.

Hobart, 202.000 habs.

Darwin, 109.000 habs.

El Household income p/w (ingresos por hogar semanales en las capitales) en las grandes ciudades es el siguiente, como referencia previa la media de toda Australia es 1.410 AUD

New South Wales 1.559 AUD

Victoria 1.368 AUD

Queensland 1.357 AUD

Western Australia 1.319 AUD

South Australia 1.197 AUD

Tasmania 1.141 AUD

ACT (Canberra) 1.639 AUD

Northern Territory 1.675 AUD

El producto interior bruto en el 2006 fue de 965.969 millones de AUD y el gasto para su generación de 921.747 millones de AUD. (Expenditure on GDP).

El crecimiento total del 2006 sobre el 2005 fue del 2,8% aunque este dato es de hace unos años relacionado con otro más, el del crecimiento entre el 95 al 05 en porcentaje igualmente , muestra tendencia en la evolución de los estados. A destacar el empuje de Western Australia -Perth- , Queensland -Brisbane- y excepcionalmente aunque con mucho menor peso específico por su escaso número de habitantes y más reciente el crecimiento de Northern Territory –Darwin-.

En primer lugar el dato de 2006, después el de la decada 95-05.

New South Wales 1,4 / 2,9

Victoria 2,7 / 3,6

Queensland 4,9 / 5

Western Australia 4,9 /4,3

South Australia 2,2 / 2,7

Tasmania 3,1 / 2,1

ACT (Canberra) 3,4 / 2,8

Northern Territory 7,5 / 3,3

¿Qué es lo que más exporta Australia?

Carbón, Hierro, Oro, Petroleo, Aluminio, Gas, Carne de bovino, Cobre

Y ¿qué importa?

Coches, Petroleo, Petroleo refinado, PC data, medicamentos, teleco, oro, camiones, ingeniería civil, aviones.

¿A qué países exporta?

Japón 19,4 %

China 13,6%

Corea 7,8%

India 6%

USA 5,8%

Nueva Zelanda 5,6%

Taiwán 3,7%

Reino Unido 3,7%

Singapur 2,7%

Tailandia 2,5%

¿Importa de?

China 19,2%

USA 13%

Japón 9,6%

Singapur 5,6%

Alemania 5,1%

Tailandia 4%

Malasia 3,7%

Corea 3,3%

Nueva Zelanda 3,1%

Recojo por último otros dos datos que me han parecido curiosos. Usuarios de Internet y personas implicadas en actividades de arte (“involved in art activities”).

Usan Internet (en porcentaje sobre el total en cada estado y en miles) :

New South Wales 51 / 3.054

Victoria 50 / 2.221

Queensland 52 / 1.765

Western Australia 68 / 935

South Australia 62 / 661

Tasmania 48 / 184

ACT (Canberra) 55 / 173

Northern Territory 60 / 63

Sobresalen Western Australia y South Australia sobre los estados más poblados quizá por la menor cualificación profesional porcentualmente en estos últimos estados más industriales.

En lo que se refiere a porcentaje de implicados en actividades artísticas dentro de unas cifras muy próximas entre estados aparte de la importancia de Canberra que concentra archivos, galerías, museos, pretendidamente de todo el territorio sobresale el mayor porcentaje de Tasmania.

New South Wales 16,8%

Victoria 18,4%

Queensland 17%,0

Western Australia 16,4%

South Australia 17,3%

Tasmania 18,6%

ACT (Canberra) 27,6%

Northern Territory 17,3%

Son datos diversos pero ayudan al conocimiento general.

A mí sí me importa lo que importa y de donde lo importa. ¿A tí? :)


Gong de Wollongong

Estaba demasiado cómodo en el estudio de Narooma.

El motel donde reservé en Wollongong aunque muy bien situado no se le podía comparar en luminosidad, vistas, equipamento…

Llegué, deje el equipaje y me fui a la playa. City beach estaba a unos doscientos metros pasando el Win Stadium patrocinado por la cadena de televisión local con ese nombre.

La playa es inmensa, extraordinaria, pero esta matada por la derecha con los mayores altos hornos de Australia.

Era un día brumoso, las bocanadas de humo de las chimeneas se redondeaban en aumento como bolsas de algodón hacia un cielo plomizo hasta mimetizarse totalmente, un par de ellas con gigantescas llamas de fuego. ¿De que material estarán hechas esas bocas? Podría haberme contestado a esa pregunta por 22 dolares australianos. La oficina de turismo entre otros folletos me dio una hojita que anunciaba un tour de dos horas y media por la acería. Al final siempre encontré otras cosas que hacer y dado que además el tour sólo era dos días a la semana y había que reservar con antelación pues… me responderé la pregunta un día en google.

Sin conocer nada de la ciudad y después de echar un vistazo a todos los folletos opté por ir improvisando añadiendo a los paseos por la ciudad dos extras, ambos en las proximidades, uno, la visita a Kiama con paso por Catedral Rocks y el otro pasar tres dias en Nan Tien, conocido como el mayor templo budista del hemisferio sur.

Centrándome en la ciudad, Wollongong tiene dos playas inmensas que salen a cada lado del faro. En las entrañas del montículo ajardinado sobre el que se sitúa está el horno de la primitiva acería, se puede ver la boca del mismo junto al faro además de buenas vistas al mar y ambas playas, hacia City Beach un parking escalonado en cuatro niveles convierte a los coches los fines de semana en improvisados palcos del espectáculo próximo de los surfistas y en algún caso seguro que también del de las chimeneas de Corniston, al fondo, echando intermitentemente humo y fuego.

Al otro lado del faro el pequeño puerto que comparten pescadores, pelícanos, bañistas…y una pequeña pero variada oferta de restaurantes en el edificio de dos plantas “Harbour Front” donde tomar un fish and chips, una hamburguesa o una langosta con un buen vino de cualquiera de las 52 denominaciones o una cerveza de las más de 60 marcas que hay en este país. Siguiendo dirección norte pasado el chiringuito-restaurante Lavendi y los muelles empieza North Beach.

Un distraído paseo acompaña esta playa, primero con los balnearios, piscinas artificiales y naturales en las rocas inmediatas, después con la playa misma en la que sobresale el antiguo edificio decó de vestuarios y duchas, así hasta llegar llega al Stuart Park, un parque con extraordinarias araucarias, un restaurante al pie del lago que separa North Beach de Towradgi Beach y numerosos puntos entre el césped para hacer picnic con mesas, bancos y lo que es más importante cocinas con gas para la barbacoa.

Cruzado la laguna por un paseo de madera sobre manglares una ancha franja entre la playa y la carretera Grand Pacific Drive a su salida de la ciudad nos remite a 1780, a los tiempos de los viajes del Capitan Cook tocando por aquí y por allá este continente por primera vez.

Un camino se abre paso entre una naturaleza virgen, un cartel a la entrada nos anuncia este espacio protegido como extensión del bastante distante Botánico, arbustos, alguna variedad de eucalipto bajo, espesa vegetación a ambos lados y canto de pájaros. Escasos paseantes, algún deportista, todo un descubrimiento que termina en el Surf Club aproximadamente un par de kilómetros después.

La ciudad es extendida con chalecitos o pequeños edificios de apartamentos en interminables zonas residenciales bien ajardinadas y llenas de árboles. Por lo demás se resuelve en el centro en unas cuantas calles grises que forma el downtown entre las que se destacan con edificios comerciales más llamativos por sus reclamos publicitarios, Burelli que termina en la estación de ferrocarril, Crown que peatonalizada en trescientos metros hace del CrownMall, centro neurálgico en el que no faltan los almacenes David Jones ni Myer y otro tanto de las cadenas y franquicias, las habituales en Australia y las en medio mundo.

Los viernes Crown st. en su parte baja se convierte en improvisado Rastro en el que venden sus hortalizas y productos orgánicos los progres ricos retirados en Berry, te puedes hacer un análisis del iris, o comprar pulseritas y otro abalorios bastante originales, como es pequeño la verdad es que no llega a caer en la “chinoiserie” de masas aneja a este tipo de ferias.

La calle Keira se cruza con el Mall y constituye hacia la estación de autobuses, el otro eje vivo de la ciudad, en este caso más centrado en la restauración con numerosos restaurantes asiáticos, vietnamitas y thais sobre todo pero también chinos o japoneses. Destaca el éxito del atestado Mylan que deja vacíos a sus vecinos, una camarera me dice que es por su pollo thai con salsa de cacahuetes, la verdad, buenísimo.

Y si necesitas más proteínas, en la misma calle casi enfrente te recomiendo el T-bone steak del Hotel Illawarra (Bar-Restaurante). Yo lo tome después de los tres días vegetarianos del templo budista y me supo a gloria.

Para una cerveza además del Illawarra destacan el Glass House, el local del Win Stadium al final de Crown casí en la playa, cerca del otro núcleo de restauración. El Castro y el North Wollongong completan la oferta de éxito de la ciudad en sus distintos ambientes.

Pero ya hemos pasado la resaca, la noche ha sido reparadora –tres cervezas no es tanto J - y ahora vienen la Gallery y el Botánico.

La Gallery es modesta pero tiene -como no- una buena sección dedicada a lo aborigen, en ella sobresale la obra de Beryl Brierley, qué con un estilo naïve, destaca los momentos mas duros de la colonización, como la cuasiabducción de niños aborígenes para desarraigarlos y concluir en el exterminio de la raza.

Enfín retazos de las barbaridades causadas por los civilizados british a las “stolen generations” , generaciones robadas, como han sido reconocidas después de la petición de perdón por Kevin Rudd hace exactamente dos años.

Los “graffiti”? de Simon Thomas en la planta superior, particularmente el del árbol y en estos días genial la exposición fotográfica de moda de los años 60, me ha gustado ver una fotografía de una modelo con sombrero “Tip top” en el Mark Foys, gran almacén, un clásico de Sydney que cerró sus puertas en 1980 aunque aún hoy puede verse su flamante edificio y mosaicos, también geniales las fotos de modelos en plan extravagantes extraterrestres, otras con vestidos con margaritas gigantes o la utilización como fondo de la Opera.

Las hectáreas del Botánico dan para estanques con patos, puente japonés, invernadero con cactus… pero los paseos con plantas y árboles de regiones semiáridas, también tropicales, es espectacular en una perfecta combinación que cuenta como fondo con el monte Keira, el que al capitán Cook le pareció tenía forma de sombrero, y que es el mirador de la ciudad.

Hacia el Monte Kembla pero con vistas a todo porque está situado a media altura en un cerro cedido por la ciudad de Wollongong, está Nan Tien, que significa “paraíso del sur”, en la cresta que forma parte de los impresionantes jardines han plantado unas línea de araucarias que algún día serán muy llamativas, entre la residencia de peregrinos/visitantes y el templo un bonito lago de flores de loto salpicado de estatuas y sauces a su alrededor.

El templo es el más grande del hemisferio sur, su master Hsin Yun nacido en China continental con residencia -se podría decir que en el mundo después de ver su libro de viajes- en Kaohsiung, Taiwán, es fundador de la secta Fo Guang Shan. Este religioso budista entre otras muchas cualidades también presta su voz como cantante para la obra. El pragmatismo de su carácter, por tanto el de Fo Guang Shan, le han llevado a un crecimiento exponencial con doscientos templos en todo el mundo, siendo también fundador de la BLIA -Buddha´s Light Internacional Asociation-.

El templo es gigantesco, para mí chirría un tanto de artificios, colorines, guirnaldas y bambalinas -léase linternas y votos-, rayando ya en el Museo con los vapores flotantes de las fuentes, o el efecto infinito de la sala de espejos. Me quedo con la simplicidad japonesa, y más aún si tiene siglos encima, y sino prefiero templos postmodernos como los de Osaka. Aún así vale la pena verlo, pasear sus jardines -en especial el lago con lotos y carpas-, disfrutar de su cocina vegetariana y asistir a sus misas -del gallo J - a las 6.20 de la mañana con ceremonia de tambor y campana y asimilación por repetición mántrica de que “tanto la doctrina como la no doctrina pueden servir a la causa de la vida”. Me gustaría volver y estar más tiempo para disfrutar sus colorines, la doctrina y la no doctrina, y reiterar algún deseo en el Gong de la gratitud más allá de la pagoda de siete pisos.

David, de Coast Encounters de Narooma me habia hablado de Kiama, del “blowhole”, agujero que a cierta distancia del mar, al pie del un faro, expulsa agua como un geiser. Me acerque a verlo entre legiones de turistas, aunque la intensidad del oleaje ese día era mucho menos espectacular que las postales que se venden en las que la espuma sobrepasa en altura al faro.

Kiama, tiene un edificio de correos clásico, algunos hoteles, tiendas y edificios institucionales con el encanto de principios del siglo pasado, y el día que yo la visite estaban desmontando un circo, me sorprende la constante de circos por Australia y el porcentaje de espectáculos callejeros relacionados con el circo.

De Kiama hasta Minamurra hay un bonito paseo bordeando la playa de Bombo con muy buenas condiciones para el surf y llegando después a las Cathedral Rocks, singulares formaciones rocosas.

miércoles, 27 de enero de 2010

I * Narooma

No puedo titularlo "Narooma y Gomorra", no hay lugar para tanto
pecado, ni "Todos los caminos conduceN a Rooma", porque no es tan fácil llegar.


Pero siguiendo con Roma, sí a lo mejor como “Narooma, citta aperta”… al mar desde luego que entra y sale por todos lados.

Las mareas juegan con el paisaje marino. Distintos escenarios, que se pueden divisar desde las muchas lomas sobre las que se extiende esta población.

Hay un punto en el que un ángulo tan obtuso como 340º ve mar y ría.

Narooma es luminoso, turquesa, esmeralda y zafiro, color el último que da la denominación de “Costa Zafiro” a parte de esta costa.

Es tranquilo por no decir dormido, el “no worries way of life” general del país se traduce aquí en que a 24 de Enero la noche sigue siendo nochebuena, por lo menos eso indica la iluminación del pino de un restaurante próximo, las lucecitas multicolores de la tienda de muebles de enfrente o el Papa Noel de la cadena Mitre 10.

Es verano y el día 26 de Enero es el Día de Australia, quizá esto explique el alargamiento por detrás.

Quizá esta plenamente justificado si nosotros empezamos a comer turrón en los anuncios de la tele al final del verano o si en cualquier gran ciudad del mundo las luces navideñas se encienden en Noviembre ¿qué motivo hay para no hacer lo mismo durante el mes de Enero y más aún si te viene el Día de Australia?

Día que aquí no se salva con un desfile cualquiera. Siempre me sorprende ver como los países jóvenes quieren a su bandera… las cajas registradoras de Woolworth –el gran super- tiene la bandera como salvapantallas, en la sección de últimas compras, banderas, bandanas con la bandera, adhesivos, tatoos… Y por las calles, carreteras, parkings de playas o campings… Banderas y más banderas. Todas con la diversión estelar australiana de la Union Jack sencillamente colocadas en las discretas antenas, salvo una, una enorme antena de un potente jeep que sube veloz por la Princess Hwy. y lleva la bandera aborigen, la única que he visto, eso si escandalosamente estridente, la “Más”.

En Narooma el número de iglesias es tanto casi como el de Bares y ganan las beauty salon por goleada. Por eso la barbería de la esquina ante tanta competencia me ha dejado colgado, dice en un cartelito que no vuelve hasta el 28 porque se va a disfrutar de sus hijas.

Esta St. Paul, la anglicana, oigo su campana convocando a misa cada dos o tres días, la de la Unidad -la más bonita- aunque las estadísticas del país dicen que pierde feligreses, la católica Nuestra Señora del Mar que, con todos mis respetos, quedaría mejor como “Nuestra Señora con Vistas al Mar”, por dos de los cuatro estupendos ventanales a ambos lados del altar.

Hay clubes diversos de pescadores, el de golf o el Sporting&Services… pero el capítulo de auténticos bares se abre con el Lynch´s Hotel, “heritage” vivo de esta ciudad, una construcción de madera, pintado en un azul claro, eléctrico, bien conservado presenta un sabor casi bicentenario, estos Hoteles-bares más Bares que hoteles, son pocos los que ofrecen habitaciones aunque el Lynch´s sí, son toda una institución en Australia. Todos manifiestan honda preocupación, la de sus feligreses, por el estado de las diversas competiciones. Numerosas pantallas ofrecen información del estado de las carreras

-caballos, objeto de apuestas- , y en otras se pueden ver partidos diversos, footy, cricket o en estos momentos el Open de Australia de tenis.

Entre pinta y pinta tienes esta otra diversión además de la música.

Lynch´s, es el clásico, y como prestigioso tiene el otro gran restaurante de Narooma compitiendo por proximidad con el del Hotel Whale.

Y O´Briens es el otro gran Bar, el de la vista del millón de dolares -como se anuncia-, este ha apostado por ser la discoteca oficial -música en vivo los fines de semana- ofreciendo también en amplio horario un bistró con una buena oferta.

Hay tantos sitios de “one million dollar view”, O´Briens, Whale, la cafetería “The Pink Possum”, apartamentos… que ahí tenía otra cabecera para esta información : Narooma, One Billion View.

Pero el gran espectáculo de Narooma no son los bares, naturalmente tampoco las iglesias y mucho menos aún las barberías, y aunque por dos días trata de arrebatarle el puesto el recién llegado “Circus Royale” , el gran espectáculo de Narooma es el mar. No es un mar cualquiera.

Iré bordeándolo desde Surf Beach donde en el extremo más alejado, al pie del cementerio con mejores vistas que conozco -sería macabro anunciarlo también como one million dollar view pero las vistas no se las quita nadie- están las Cristal Rocks, islote y numerosas rocas en la rompiente de las olas. En Surf beach y las calas próximas he visto surfistas y nadadores alternando con delfines juguetones.

El Café Michael, único local, ofrece comidas y cafés delante de un camping caravaning que alquila bungalows, algunos con spa. El camping y la playa hasta el cementerio están rodeados por un extensísimo campo de golf de 18 hoyos con lagunas y se sobreentiende ya el consabido valor de las vistas al mar.

Campo abierto que me permito atravesar -sin interrumpir a los escasos golfistas- para atajar hasta la playa.

Acercándonos a la entrada de la ría. Hacia el norte, aun en el mar de Tasmania, hay un impresionante mirador desde el que se divisa la Isla de Montagüe

-atracción por la comunidad de más de 1.000 focas que la habitan y diversidad de especies de pájaros-. En este punto hay información de naufragios acaecidos, como lugar de paso difícil, no tanto para las regulares ballenas que también son visibles desde este punto cuando escapan del Antártico en meses de Invierno y Primavera para tener a sus crías en estas aguas más templadas.

Descendiendo las escaleras de madera desde el “Bar Rock Lookout” -nombre del mirador- llegamos al extremo norte de la entrada de la ría, después de dejar el que quizá sea el icono de Narooma, una roca horadada que mira al mar, mejor dicho que nos permite ver el mar a través de su silueta, con la forma de la Australia continental. Y un poco más lejos a la izquierda, ya dentro del mar, que es como corresponde por ser una isla de este continente creo pueden llamar Tasmania a otra roca con agujero oval mucho más pequeña, en justa proporción.

Pero una atracción de mis días de estancia, una de las más importantes está algo mas adelante, en las piedras del espigón artificial para formar la entrada. Muchos días dos focas, algunos tres y el último como colofón de despedida, cinco.

Está claro que el animal es tan de costumbres como el hombre, se adueñaron de esas piedras y son esas y no otras sus colchones, o visto desde el hemisferio norte y sin perder la gravedad, los colchones serían ellas para unas felices por escogidas piedras.

El olor fuerte como si te bañaras en el mar dias y dias, años, con la ropa puesta y nunca te la quitarás… bueno, es lo que hacen.

Cuantos pasábamos nos quedábamos un rato viéndolas no hacer nada, dormitar acomodándose en las piedras, o como decía viceversa, y como mucho mover la cola, o cepillarse el cogote con una perseverante aleta, el mayor esfuerzo sin duda después de pasiva media hora.

La mía también claro si no cuento las numerosas fotos hechas o los esforzados pensamientos sobre esto y aquello.

Aparte de lo dicho, algún gruñido por ser importunadas por algún osado visitante intentando atravesar su límite de seguridad, que calculo en tres metros, y el mismo gruñido con idéntica exhibición de los dos colmillos laterales cuando una vecina, o quizá una cría crecidita -pero menor en tamaño- le da la coña más de la cuenta.

En el paseo de vuelta, ya bordeando la entrada norte de la ría hay eucaliptos hasta llegar al Rotary Park,

si me has leído alguna otra nota de Australia ya no tengo que decirte -pero por si acaso- que los rotarios son toda una institución en la construcción de este país.

El ameno muelle compartido por pescadores, embarques hacia Montague, focas girando en sus aguas como peonzas, rayas de paso y nadadores usándolo como trampolín, está flanqueado por este parque que una vez pasado se convierte en un paseo con imponentes y muy fotogénicas araucarias, siempre bordeando la ría, que sirven de sombra a las familias de campistas del “Big4”-cadena de camping/caravaning muy extendida por todo el país-.

Familias completas, y más que completas por número, pandillas de niños armados con bicicletas, patinetes, biciclos, triciclos exóticos, skate y dando la única nota sonora más allá de la de los bell birds que vienen luego -el otro día un documental en la televisión se permitía criticar el boom de la natalidad de este país que sitúa en tres hijos el promedio, recomendando mejor dos tras hacer una estimaciones demográficas que podrían hacer crecer de los poco más de 22 millones actuales a 35 millones en el 2050, lo cual le permitía concluir de forma alarmante -y un tanto distante su análisis del resto del mundo- preguntándose algo así como sí ¿habría Australia? para “tantísimas” bocas.

En un rincón deportivo de este mismo parque se celebra todos los cuartos viernes de mes un mercado en el que la cocina local, sobre todo repostería, da muestras de su saber hacer, mermeladas, tartas, bizcochos… También la agricultura ecológica. Algún que otro anticuario u similar, compré una pequeña cabeza de jirafa de madera por un valor “incalculable”.

Prendas de vestir.

Y camisetas, en particular las de David de “Coast Encounters” diseñadas algunas por su hija pequeña.

Acercándonos al puente colgante de hierro se encuentra el Arco de la Federación, modesto pero suficiente, conmemorativo dando lugar en sus inmediaciones a por ejemplo la celebración institucional del Día de Australia, cuando el pasado 26 de Enero las autoridades locales y fuerzas vivas,

-sponsors- como por ejemplo la gerente del Woolworth -el gran super- dieron cuenta de AUSTRALIA, de su profundo origen aborigen y más allá, de su orgullosa multiculturalidad creciente, no exenta de incidentes -esto lo digo yo- como ha reportado la televisión recientemente por el apuñalamiento de un estudiante indio en Melbourne calificado por bastantes como atentado racista y origen de conflicto diplomático, burlas a expresivos chinos -no delante claro-, o chistes sobre el respeto y la tolerancia con los aborígenes… Pero las buenas intenciones y la política van por otro lado, la conciliación con el pueblo aborigen es un hecho con discriminaciones positivas frecuentes en los medios y espacios culturales, que contrastan con una población en general bastante automarginada y visiblemente deprimida. Y el respeto y consideraciones hacia China, para muestra otro botón, ayer un reportaje informativo en la televisión hacía apología de Deng Xiao Ping por su pragmatismo defenestrando al ya más que devaluado Mao, “reliquia de un pobre pasado chino”, eran numerosas y exageradas -a mi parecer- las declaraciones de occidentales hablando del buen hacer del actual dirigente contrastando con las imágenes en blanco y negro de la que el programa calificaba mísera China de Mao.

¿Creciente presencia china? ¿Mayor importancia de la relaciones export-import con ese país? Kevin Rudd habla mandarín.

Pero estamos en Narooma y hemos llegado al puente

alarde de ingeniería de principios del siglo pasado que les permitió superar la barrera de la ría Wagonga Inlet, ría que se atribuye la primera planta enlatadora de pescado de Australia, aunque la llamada inicial como de tantos otros puntos fue el oro en el asentamiento, al que llega el centenario vapor Wagonga Princess en sus tours turísticos ría adentro, del que tan sólo sobresalen un par de palafitos de los viejos muelles y referencias dadas por los antiguos de donde estaba la escuela o el Hotel...

Al llegar al puente tenemos dos opciones atravesarlo o continuar bordeando la ría hacia el interior.

Pero bueno un puente siempre, y sobre todo este, atrae cruzarlo, un imán nos llama desde el otro lado. Luego ya volveremos porque hay que cenar.

Aunque nada más cruzar el puente también podríamos prepararnos para la cena, unas casetas estables de pescadores te venden pescado fresco y congelado, local y de Nueva Zelanda o de los Mares del Sur en general.

Las ostras y gambas locales son las más apreciadas, pero un ling, un dory, un kingfish, una langosta o una cajita con seis unidades de sushi –soja y wasabi incluido- también están en la oferta.

A continuación comienza el espectáculo, un paseo de madera de un kilometro de largo nos llevara bordeando la ría hacia su desembocadura norte.

A la derecha enormes eucaliptos llenos de bell birds, pájaros campana, eufemismo de un concierto de miles de puertas con bisagras mal engrasadas, o si tienes la suerte de conocer Nijo-jo -el castillo imperial de Kyoto- también puedes pensar que sus pasillos han sido invadidos por miles de hostiles samurais, de clanes anti-Tokugawa, que entran a tropel haciendo chirriar el sofisticado sistema de tornillos-alarma en la base de su entarimado ya eficaz para simples visitantes.

Bell birds, positivan muy bien en Australia ¿dónde nó?

En cualquier caso tengo que reconocer que no me canse de escucharlos uno y otro día, es más iba para oírlos, y como ya hemos dicho algo más arriba los animales también son de costumbres -o sea como el hombre, por ejemplo yo dándome esos paseos- y estos pájaros siempre estaban allí, invisibles pero tañendo todo el rato “sus campanas”.

Este paseo de animadas aguas transparentes con peces diversos, leather jackets, puffers… y sembrado de pescadores que lanzan y recogen continuamente el hilo, con frecuente éxito, llega hasta el área de picnic de Apex Park, preparado como tantos otros con gas gratuito para uno de los grandes deportes australianos, la barbacoa.

Junto a el un espacio para pescadores con mesas para limpiar las capturas, cuyas espinas, cabezas y restos del despiece lanzados a la orilla hacen las delicias de permanentes gaviotas, autoinvitadas con derechos rayas, no hay gaviota que les pise presa, y ocasionalmente focas.

El espigón norte divide Bar Beach en dos, una pequeña playa que queda en el interior protegida por el mismo y más aun por una red que la convierte en segura de especies marinas de cierto tamaño, dejando el paso sólo a pequeños peces que se pueden ver desde la superficie y mejor aún snorkeleando y la otra gran playa protegida por arbustos hasta Dalmeny. Esta al igual que Surf Beach es la playa de los surfers, sólo ellos y cuatro más se bañan en estas olas libres que alcanzan muy buen tamaño cerca de la orilla.

¿Red, seguridad, protección? El único peligro que he visto cuando hay cierto oleaje es la entrada a la ría entre los espigones, es estrecho, y obliga a las embarcaciones a afrontarlo a toda máquina, cualquier error, fallo en los motores, me temo sería fatal.

Tengo hambre, y empieza a caer el sol, así que deshago el paseo viendo enrojecer el cielo con un sol que se marcha por los cerros de Tilba marcando la silueta del puente. La marea esta baja, hay grupos de personas sueltos esparcidos por toda la ría, reflejándose en los charcos que quedan, muchos de dos en dos, uno-a con el cubito y otra-o (dosis de respeto a todos los géneros, ah! y he echado a cara o cruz si empezaba por “a” ú “o” ) con el llamemos “bombeador” , un tubo que se introduce en la arena y que por absorción se lleva una buena cantidad de arena de la que se espera salgan, al expulsarlo fuera ,cangrejos. Véo mucho bombeo y muy de tanto en tanto recolección.

Tengo que ir a Galicia para ver si ya se vende este tubo sino habría que importarlo, seguro que ya se vende y será chino.

Siguiendo el curso de la ría hacia el interior, después de cruzado el puente y pasando por unos manglares hay otro área de esparcimiento, picnic, pista para skate, y dos casetas de madera sobre palafitos adentrándose en el agua, el Taylors y el Quarterdeck café, dos instituciones locales más, sobre todo este último con exótica decoración hawaiana pero pescado fresco local -el vino te lo llevas tú- y sobre todo unas estupendas vistas en la puesta de sol a las que a menudo se apunta el pelicano, cuando le véo despegar o aterrizar o me sobrevuela siempre pienso en el jumbo. Y no digamos cuando reposta.

Hacia el interior de la población desde el Quarterdeck está el Estadio Oval, en su proximidad hoy pastan juntas llamas, camellos, caballos, ponies y vacas suizas, el Circus Royale ha instalado su carpa y sus caravanas rodean a los animales. He saludado al domador, ¿pastor?. Lo que hacen las cuatro vacas suizas dice la publicidad que hay que verlo para creerlo, no se si sumaran o a lo mejor has multiplican, pero tenía que escoger entre la opera “El caballero de la Rosa” (HD Met.) en el Kinema o el Circus Royale y me he quedado con la primera opción, así he podido conocer la joya del art deco local que es el Cine de Narooma.

En cualquier caso, lo dicho, el espectáculo aquí es el mar, un acuario natural, Wagonga Inlet.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Ancha es Castilla… …Y Adelaida.

Ancha y bajita, porque apenas sobresalen media docena de edificios dispersos entre ellos el Hilton y el banco Westpack.

El rio Torrens se hace unos meandros dividiendo en dos la ciudad.

Una pequeña parte, el North Adelaide, quizás la parte más chic de la ciudad con un par de calles O´Conell y Melbourne streets concentrando la actividad comercial y de ocio de esta parte y una inmensa plaza, Wellington Sq. en el centro de una cuadricula de calles.

En esta ribera queda la Catedral Anglicana de St. Peters y el Estadio Adelaide Oval. Otros edificios a tener en cuenta son el Hotel Archer o la O´Conell Bakery junto al Ned Kelly Restaurant.

El resto calles residenciales con bonitos edificios de corte colonial entre colegios e instituciones diversas de servicio a sus habitantes.

El trazado de Adelaida es una retícula cuadrangular, bueno dos, una la que citaba del North Adelaide y la otra sería el resto del centro, la mayor parte, -al otro lado del rio Torrens, extensamente ajardinado en su curso por toda la ciudad, pelícanos, piraguas y bicicletas en su carril incluidos-, a esta segunda parte mucho mayor, en proporción a la primera le corresponden cinco inmensas plazas, una de ellas Victoria sq. ocupando el centro y cuatro a los extremos, una urbanización llamativa sobre plano y muy fácil de manejar para el visitante.

Las avenidas y calles son anchas, la más comercial Rundle st. exclusivamente peatonal, en ella como en toda gran ciudad australiana que se precie compiten los grandes almacenes Myer y David Jones, pero junto a ellos y en galerías que se adentran por algunos de sus mejores edificios comerciales están el resto de marcas de moda, grandes supermercados como Woolworth o tiendas de conveniencia, también veteranos bar-hoteles convertidos en lugares de ocio y haciendo esquina al inicio de esta calle el buque insignia de la chocolatería Haigh´s que tiene su fábrica -visitable- en el South Terrace de esta ciudad.

La catedral católica de St. Francis Xavier así como la antigua sede de correos se diluyen en extremos de la plaza central de Victoria sq. el espacio interior lo ocupa un ajardinamiento vs descampado fino en el que se diluye también la estatua de la reina Victoria, tan sólo las banderas de Australia y la Aborigen sobresalen elevándose en sus astas.

Los cuatro limites de este segundo centro, más importante y popular de Adelaida están definidos por su orientación con Terraces, enormes avenidas, con los cuatro puntos cardinales por nombre. Fuera del mismo sólo queda el histórico Gaol -prisión de convictos-, las viejas prisiones son cuasiarqueología en Australia .

De las cuatro grandes arterias que encuadran Adelaida destacó North Terrace, donde en su largo desde el Centro de Convenciones hasta el Zoo que anuncia estos días la nueva atracción de los panda gigantes -Wang Wang y Funi- pasaremos por el Adeilade Festival -centro de espectáculos polivalente-, la Estacion Central de trenes, que por su suntuosidad se permite en sus pisos superiores albergar también el Casino de esta ciudad -dos en uno- como me dijo un guía, el Parlamento del Sur de Australia, de corte neoclásico con capiteles corintios, con sus pequeñas pero históricas y bien conservadas, aunque actualizadas (varias conexiones, usb en cada escaño) cámaras, la baja -House of Assembly- para cuarenta y siete diputados y la alta -Legislative Council- para veintidós.

Dos grandes partidos y exigua por unitaria representación de verdes e igualmente de nacionalistas.

En este Parlamento al primero que pasa le dejan sentarse en el lugar del presidente para hacerse la foto turística de rigor habiendo visitas guiadas diarias a las 9am y a las 2pm .

A continuación siguiendo por North Terrace la Casa del Gobierno entre jardines, seguida la Royal Geographical Society, que con una decimonónica biblioteca de tres plantas con patio central abierto atesora libros de los primeros exploradores, y adosada a esta la moderna y eficiente biblioteca abierta al primero que pase, por ejemplo a mí para consultar una serie de curiosos datos estadísticos de Australia que en un genérico sobre el país expondré otro día. (Internet gratis 15 minutos y un buen café-cake de la cadena Aroma).

Sin romper la continuidad, dirección este, el Museo de South Australia y la Art Gallery, el primero como el resto de museos de estado de Australia ofrece historia y naturaleza: Boomerangs, escudos defensivos, útiles diversos y recreaciones artísticas de las tribus aborígenes -de los Kaurnas- que habitaban este Estado, irrupción de los blancos, etapas históricas, fauna, flora… Todo con planteamientos muy didácticos pensando especialmente en los más jóvenes pero útil para todos.

Una segunda sección del museo pero no menos amplia representa una buena muestra de las culturas de las islas del Pacífico, dos plantas con máscaras de Vanuatu, totems de Papua… incluso embarcaciones.

Por lo demás anuncian la inminente exhibición de las antiguas criaturas del megacontinente sur “Gondwana” hace 3,8 millones de años -como no!- hoy en día no hay museo que se precie sin dinosaurios, de hecho en los de Perth y Sydney

-como los de medio mundo- están también con ellos.

La Art Gallery, a continuación, en sus obras más clásicas representa imágenes de la diversidad paisajística de Sur Australia, me llaman la atención cuadros del “bush” de las colinas de Flinders Rangers y otros que acentúan el gigantismo y la devastación, dos constantes en este continente extremo. Cuando viajas por Tasmania, Kangaroo island o muchos lugares de Australia y ves troncos gigantes tendidos entre helechos inmensos o perfectamente definidos en zonas semidesérticas tienes -tengo- la tentación de pensar en el calentamiento global… Pero no, los primeros pintores realistas de estas tierras de finales del XVIII ya entre cascadas, cataratas, paisajes singulares dan cuenta de enormidad y destrucción en un ciclo por lo que se ve ininterrumpido desde entonces. Y esas son las obras que entre otras más costumbristas -los bañistas del alemán Louis Tanner- o retratos cuelgan de esta Galería.

Destaco especialmente la sala V donde hay obras con la fuerza de “los amantes perseguidos” de Arthur Boyd, y otras de interés de Sidney Nolan, Perceval y Yosi Bergner, artistas que durante los años 30 y 40 alcanzaron gran difusión, su obra miraba a Paris aunque normalmente se paseaban más bien por Londres -su salida natural- , artistas unidos y difundidos por una revista que tuviera su inicio en Adelaida llamada “Angry Penguins” encabezada por el pintor de esta ciudad Max Harris, todavía vivo al igual que Yosi Bergner, “pinguinos enfadados” -como buenos intelectuales- que finalmente recalaban en la reconocida como capital cultural, Melbourne, y que permiten ver en su obra una personalidad que difiere o se distingue de la europea.

En la sala VI destaco de Albert Tucker el tríptico “Arrival to Cooper Creek”, cuadro-deconstrucción en distintas perspectivas de indio, pájaro y tronco de árbol con la intensidad de un cromatismo marcado por tonos rojos y negros.

Y dejando la Art Gallery y pasando por la Universidad llegaríamos al Botánico que entre lagos de loto, escasos paseantes, praderas salpicadas de araucarias y abetos, “just married” y fotógrafos, o umbría senda rodeada por gigantescos ficus donde me sorprendió haciendome diversos posados una estupenda kookaburra -pajarón de talla XXL a juego con el país y sus habitantes- , aloja un invernadero tropical -el Bicentennial Conservatory- con paseo a distintos niveles entre/sobre palmeras, gigantescos helechos y otras plantas de Australia, Nueva Guinea, Indonesia e Islas del Pacífico, también otro invernadero de madera con mucho más encanto, un ultramoderno y acristalado estanque de nenúfares gigantes del amazonas, un jardín mediterraneo y como broche en un rincón del mismo, aunque igualmente se puede acceder por fuera del recinto, el Centro Nacional del Vino de Australia.

Este espacio es una mezcla de museo didáctico interactivo con botones que perfuman el olfato con el tipo de uva pulsada, Cabernet, Shiraz… barra de degustación, videos, rueda gigante que hace un recorrido por las 52 denominaciones de origen desde la primera en el Valle del Swan -ya visitado en los alrededores de Perth- pasando por Barossa Valley el de mayor producción en los alrededores de Adelaida del que hablaré más adelante, Yarra en Victoria, Canberra, Tasmania… y un amplio y seguro rentable espacio para bodas y banquetes –celebraciones-.

A corta distancia el Museo Instituto Aborigen de Tandanya, que aloja una buena colección y una amplia tienda con obras curiosas, y no tanto, basadas en ese otro modo de vida que es el Dreaming, en estos momentos ya muy desleído -sino adulterado- por evoluciones artísticas muy ajenas a lo aborigen, yo creo que ya es el Dreaming del Dreaming, abstracciones actuales con mayor o menor efecto visual que en su inmensa mayoría tienen bien poco que ver con las buenas obras, que de este “estilo”, cuelgan en Brisbane, Melbourne o Sydney.

Aparte de lo dicho de la ciudad destaco un muy cuidado jardín japonés “Himeji” , jardin de la imaginación, que reúne en un pequeño espacio todos los elementos presentes, mar de arena incluido ¿Barroco-Zen?

Un bonito ejemplo de edificio luminoso al final de la zona peatonal de Rundle st.

El Central Market con numerosos puestos de todo tipo de alimentos y junto a él como una extensión del mismo, Chinatown, que junto a las puertas chinescas habituales, guardadas por dragones, agrupa un zurribulli de baratijas, chucherias y comercios difíciles de definir, por su diversidad de oferta, junto a restaurantes económicos.

Adelaida es coqueta, y si Perth tiene un gran teatro Her Majesty, ella tiene un gran teatro His Majesty, el lujo le da para un Sotheby´s en Pulteney st. que tampoco es habitual a cualquier ciudad.

Centros de arte de vanguardia como la Jam Factory donde entre otras obras se trabaja el vidrio soplado pudiendo verlo en su elaboración.

Calle de gran animación nocturna como Gouger st. empezando por el restaurante español Sangria y Pintxos.

Los alrededores de Adelaida ofrecen una variada oferta.

Una playa muy animada y demasiado urbanizada, accesible por tram desde el centro en veinte minutos, Glenelg.

Un Port Adelaida, ghost town entre semana y centro de ese tipo de museos, “ferroviario, marino y de aviación”, para los fines de semana de curiosos de esas máquinas y otros atraídos por el gigantesco Fishermans Market de los domingo junto al viejo faro, icono histórico de esta parte de la ciudad.

Al Este las Adelaide Hills, más alla del Monte Lofty con esplendidas vistas sobre la ciudad, donde entre bosques llegamos a Hahndorf, ciudad de ascendencia alemana que guarda este ambiente en sus casas y en su comunidad en la que todavía es frecuente el idioma sajón, y también a la huertana Stirling o la pujante, pero más anodina, Mount Barker.

Al Sur dejando los últimos suburbios con recién construidas urbanizaciones de viviendas unifamiliares entre campos de trigo agostados (“adecembrados” aquí) surgen las primeras viñas del McLaren Valley y de vez en cuando olivos, un campo que me es familiar en muchas partes de España, más allá cruzando la península de Fleurieu llegamos al cabo Jervis para tomar el Ferry a Kangaroo Island, la tercera isla más grande de Australia después de Tasmania y Melville cerca de Darwin en el Territorio Norte, con rincones icónicos como el Admirals Arch, gigantesco arco rocoso sobre el mar con fondo de focas o las Remarkable Rocks, rocas de arenisca erosionadas por el viento dando lugar a extrañas formaciones.

Canguros, leones marinos y focas de Nueva Zelanda se dan cita junto a animales de otras 27 especies y 250 de aves, entre arbustos, playas -Seal Bay- y rocas de esta isla que en sus 150 kilómetros de largo combina vegetación boscosa de esplendidos eucalyptus y verde exuberante con prados secos por estas fechas en las que sobresalen algunos troncos secos todo el año, naturalezas muertas desde hace muchos hasta que un mal rayo los parta y deje por los suelos para una foto o pintura de mayor desolación.

Al noreste el Barossa Valley, la comarca vitivinicola más conocida de Australia junto con el Yarra Valley de Victoria, un tour de los muchos que se ofrecen nos lleva a cuatro bodegas, las famosas Jacobs Creek y Seppeltsfield junto a otras más familiares como Vine Crest y Richmond Grove, con generosas degustaciones en todas ellas, Shiraz, Cabernet, Pinot pero también tempranillo y otros blancos, con burbuja o dulces que recuerdan al jerez al cava, al moscatel y a la mistela. El buen saque de mi amigo en este tour -de origen taiwanés- me demuestra que esa enzima que dicen afecta a los asiáticos cuando beben no es para tanto.